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Y fuimos a pasar un día a Cuenca...

Partimos de El Bonillo de buena madrugada para hacer una visita a la capital conquense. El día se presentaba plácido y estupendo, y las previsiones climatológicas acompañaban. Después de repasar las autorizaciones, pasar lista, y resolver algún que otro problemilla con los más despistados, partimos con alegría y alborozo del Bonillo a eso de las 7:35 h. Alumnos de primero y cuarto de la ESO, todos con el cinturón puesto y sentados en su sitio, junto con dos profesores, nos lanzamos hacia el amanecer, mirando a Cuenca.

El viaje, parada en Motilla del Palancar mediante, no tuvo complicaciones, salvo, como siempre, al final. Llegar al casco antiguo de Cuenca, y lograr aparcar justo delante de la catedral, fue gracias a nuestro soberbio conductor, José Antonio, que haría pasar un autobús por el ojo de una aguja. Desde las escalinatas de la vieja catedral de estilo anglonormando, la entrada al museo está a cinco minutos. Así que todos, en buen orden y con alegría, marchamos hacia nuestra próxima parada, el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. Allí realizamos varias actividades, divididos en dos grupos. Trabajo de laboratorio, preparación de muestras, visualización a través del microscopio, y proyección del planetario. Los grupos se alternaron, y en el compás de espera entre una actividad y otra, visitamos la exposición permanente del museo. Ésta nos habla del tiempo, de la formación de la tierra, la aparición de la vida y la llegada del hombre. Después nos hace un recorrido por las diversas formas de la ciencia aplicada, a través de experimentos interactivos, así como por las diversas formas de energías renovables y cómo funcionan. Hasta las 14:00 estuvimos disfrutando del museo y de sus estupendos y pacientes guías. A alguno hubo que bajar de las bicicletas que generaban energía eólica casi a la fuerza, pero sin más problema, a una hora prudencial, y cerca del horario previsto, estábamos comiendo bajo la imponente estampa de la catedral de Sta. María y San Julián de Cuenca.

Un inciso necesario en nuestro relato nos lleva a hablar de Leonor de Inglaterra, mujer de Alfonso VIII, que cuando llegó a Cuenca con su marido, se dio un capricho con la construcción de la catedral. Por eso es tan rara esta obra si la comparamos con el resto de catedrales góticas españolas. Los caballeros normandos que acompañaban a la dama influyeron, junto a ella, en la construcción, que es de tipo anglonormando. De buena cuna era la señora, hermana de Ricardo Corazón de León. Por cierto que la fachada, muy famosa y reconocible, es del siglo XX, no del XIII. Es neogótica, aunque su autor dijo que se basaba en la original. Le falta toda la estatuaria, la decoracón de las arquivoltas, del tímpano y del parteluz, así como el remate de las torres. Se la dejaron a medio. Sea como fuese, a nosotros nos encanta. Llegamos a la tercera parte de nuestro viaje. Tras una hora para comer, comprar golosinas, y recomprar golosinas, estudiantes y profesores nos dirigimos con espíritu radiante hacia la hoz del Huécar desde donde se pueden ver las casas colgadas y se cruza por el puente de San Pablo. Cerca pasamos del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, casa de Zobell, pero esa visita la dejamos para otro momento. La vista desde ese punto de la ciudad es maravillosa. Grandiosos farallones de roca caliza erosionada por el agua nos flanquean. Sobre ellos, construidas en un precario equilibrio, las famosas casas colgadas. Están edificadas desde el siglo XV, y se encuentran ancladas en la roca con soportes diagonales para no precipitarse al vacío. Los balcones, en voladizo y sobre el vacío de la hoz, es lo que hace que se ganen el apelativo.

Más divertido que ver las casas es cruzar el puente, que siempre da un poco de respeto a todos, vértigo a muchos, y preocupación a los profesores acompañantes. El grupo apoyó a los indecisos, y no hubo ideas peregrinas. Se tomaron muchas fotos y se cruzó al otro lado. Muchos relataron al instante la experiencia de cruzar sobre tan peculiar estructura. La obra es la sustituta de otro puente de piedra del siglo XVI. Fue realizada por discípulos de Eiffel en 1902, y la fundición se llevó a cabo en Valencia. Actualmente es punto necesario para el turista cuando se visita Cuenca. Ya con cierto cansancio repartido desigualmente entre los diversos grupos de edad, partimos hacia el Museo Paleontológico de Cuenca. El autobús nos dejó en nuestra última parada, y allí disfrutamos de las fantásticas maquetas de saurios gigantes y de los restos de Concavenator Corcovatus, afortunadamente conservados, auténtica estrella del museo. La exposición todavía no está al 100%, pero un ordenanza voluntarioso nos hizo un recorrido especial por todas las instalaciones. Alma de maestro tiene este hombre. Tigres dientes de sable, osos cavernarios, rinocerontes lanudos y otros animales del pleistoceno completan la exposición de fósiles encontrados en los yacimientos conquenses de las Hoyas y el Hueco. El intenso día 18 estaba a punto de finalizar. El viaje de vuelta se hizo a buen ritmo, y todos, sanos y salvos, sin nada perdido ni rasguño aparente, nos bajamos del autobús a eso de las 20:20.

Un día estupendo gracias al buen comportamiento del alumnado, a la buena organización y al conductor; el clima también puso de su parte.

Repetiremos el año que viene.

Idiomas

En nuestro centro apostamos decididamente por los idiomas extranjeros buscando mejorar la competencia de nuestro alumnado.

TIC

El fomento y la formación en el uso de las TIC es otro de nuestros grandes retos, no sólo del profesorado y alumnado, sino también de las familias.

Participación

El fomento de la participación de todos los sectores de nuestra comunidad educativa en la vida del centro es otro rasgo de nuestro centro.

Lectura

El fomento de la lectura y la mejora de la expresión oral y escrita es uno de los objetivos que año tras año nos planteamos como línea de mejora.