El 30 de octubre pasado el departamento de Cultura Clásica celebró las Lemurias que se remontan al asesinato de Remo a manos de su hermano Rómulo, fundador de Roma. Remo, hermano gemelo de Rómulo, no pudo disimular su enfado contra Rómulo que le había arrebatado el trono de Roma y se dedicó a boicotear el rito fundacional de la ciudad. Rómulo pasó del “¡Estate quieto, nene!” a pegarle un espadazo y dejarlo tieso. Seguramente de ahí viene eso de que la letra con sangre entra. Bueno, el caso es que Remo y otros asesinados, que en esa época era una muerte bien natural, tenían su día de gloria y se dedicaban a hacer escraches y otras manifestaciones de indignados contra los vivos que no tenían otro remedio que hacerles frente mediante el ritual de las Lemurias (o Remurias por su relación con Remo). El páter familias cogía una campanilla y arrojaba un puñado de habas negras mientras decía nueve veces “Manes, exite, paterni”, es decir, “Espíritus de nuestros antepasados, marchaos”. Se supone que los espíritus de los muertos alimentados con las habas negras y asustados por la campanilla y la orden dada por el páter familias volvían a su lugar de procedencia, el lado oscuro.
Nuestros alumnos y alumnas han representado el acontecimiento, pero calculamos mal el tiempo y no pudimos expulsar a todos los espíritus que habitan nuestro querido centro y dos días después del exorcismo se produjo un apagón, señal inequívoca de su inquietante presencia entre nosotros. De todas maneras, ponemos las fotos que tan amablemente José Vicente, el profesor de plástica, nos hizo para dar testimonio gráfico de nuestra lucha incansable contra las fuerzas del mal.


Mucha suerte a tod@s.
