Las Lemurias en su origen se llamaban Remurias y tendrían su origen en el asesinato de Remo a manos de su hermano Rómulo. Remo, envidioso y disconforme con el augurio que aseguró el trono a Rómulo, se burló de éste cuando estaba trazando los límites de la futura ciudad de Roma con una yunta de bueyes. La sombra ensangrentada de Remo, apesadumbrado y quejicoso, se aparecía pidiendo algún tipo de celebración en su honor. Rómulo decretó la celebración de esta festividad para dar sosiego y descanso a su hermano.
Este martes pasado, el departamento de Cultura Clásica celebró las Lemurias, el Halloween romano. El ritual original era preciso y seguía escrupulosamente una serie de pasos para asegurar su eficacia y su finalidad: calmar y expulsar a los espíritus de los antepasados:
- A medianoche el pater familias se levantaba descalzo o con un calzado desprovisto de cordones y hacía una señal protectora con el dedo pulgar en medio de los dedos índice y cordial.
- Guardaba silencio.
- Se lavaba las manos con el agua de una fuente.
- Se daba la vuelta y arrojaba de espaldas un puñado de habas negras diciendo nueve veces: “Yo arrojo estas habas, con ellas me salvo yo y los míos”.
- Las sombras de recogen estas habas.
- Hacía sonar unos címbalos y decía nueve veces: “Manes exite paterni” ( Salid, manes de mis padres).
- El padre de familia se da la vuelta y termina la ceremonia.
Nuestro centro estará a salvo de los malos espíritus durante un año. Agradecemos a José Vicente, profesor de Educación Plástica, su reportaje fotográfico y la paciencia de los profesores y profesoras afectados más directamente por el exorcismo.



